Sobre persiguiendo Mavericks
Hay un libro que se llama “El surf y la meditación”. No recuerdo a su autor, pero siempre que lo veo cuando voy a Natura, no puedo evitar hojearlo, sin al final comprarlo. Una tortura con botón de replay. La película de “Chasing Mavericks” me reabrió esa curiosidad por el libro, por la atmósfera que me transfirió. Y la película se me presentó como un momento de revelación sobre un deporte: el surf.
El surf es un deporte vinculado a las ganas de vivir (o de sentirse vivo) y al amor por la naturaleza. Para mí esos serían los pilares para definirlo, que difieren de los Frosty, el sabio entrenador de Jay Moriarty, y que interpreta Gerard Butler. Luego se nos presenta al joven Jay, un adolescente que representa a la perfección los valores del surfista. Esto es lo que más pena me dio durante el visionado. Tuve la curiosidad de buscar su nombre en Google, y lo primero que leí fue la fecha de defunción, año 2001. Él nació el 78. Tenía 21 años cuando no volvió a la superfície, entrenando la respiración. Durante todo el filme, observé al Jay ficticio, vi como lo caracterizaban, cuál era su comportamiento. Una sonrisa en la cara, siempre dispuesto a ayudar a los demás, honesto y atento con su madre, en medio de una situación que le obligó a crecer antes de tiempo. A mí se me presentó el debate de su ensalzamiento, pero este terminó cuando al final, después del fundido a negro, se reproducen unas imágenes del Jay Moriarty real, sentado en un banco, de noche, con lo que parece una selva a su espalda, hablando de la vida, y de lo que significa vivir. Un chaval que con 16 años surfeó su primera Maverick, cayendo de una altura de entre 9 y 12 metros, quedando bajo el peso de la ola durante 18 segundos, y que de ese momento, se sacó una fotografía que sería portada de “Surfer”. Convirtiéndose en jerga de surf, en un big wave charger.

La película deja aún más claro que en el surf no se domina la naturaleza, dependes de ella en cualquier momento y te entrenas para poder afrontar las condiciones que te ponga. Eso se retrata en el film con las míticas mavericks. Cada vez que te metes en el agua, estás a merced de ellas, y de nada más. Te llevas a ti mismo al límite, cruzando el umbral de la temeridad.
Es distinta a otras cintas que también tratan la temática del surf, como “Soul Surfer”, o “Johnny Kapahala: A contracorriente”, que me acompañó en la infancia. Estas dos películas, me transmitieron otros mensajes, como la superación de los obstáculos o la adaptación a los cambios, pero siempre se centraba en una clara competición. Todo esto desde mi punto de vista.
En “Persiguiendo Mavericks”, se presenta el surf com una actividad en la que en ocasiones rozas peligrosos extremos que no te permiten volver a la superfície.
