Joker: Gotham VS Barcelona

Cinesa Diagonal. Barcelona. 17 de octubre.

Arthur Fleck. Arthur Fleck y Nueva York convertida una vez más en Gotham. Una ciudad sumida en el caos, y una mente que lo está desde que tiene uso de razón. El poder que tiene el Joker para hacerte de guia por la cabeza de Fleck es tan potente y electrizante que desemboca en una empatía que en ocasiones te cuestionas. Sin saber por qué (o tal vez sí) entiendes los motivos del personaje. Entre esa difuminada brecha que nos separa a Phoenix de Fleck, nos hundimos en la ficticia Gotham a un ritmo frenético (2h intensas de film), entre disturbios, chistes malos y payasos, se desarrolla el torbellino que vive el personaje en su preparación del Joker final. En un mundo donde él no espera nada de nadie, la gente, sin saberlo, está a punto de esperar mucho de él. Con el joven Bruce Wayne y la muerte de sus padres que tantas veces hemos visto morir ante nuestros ojos de telón de fondo, esta obra psicológica se esparce como la pólvora y no deja tiempo para las palomitas o consultar la hora en el móvil. Y lo curioso o mejor, duro, es pensar que los disturbios que vemos en pantalla se están produciendo fuera, no muy lejos de la sala de cine en la que me encuentro. Buscamos evadirnos del caos exterior y vemos un film en el que una ciudad se encuentra envuelta en altercados, una total paradójica. Aunque al verlo en la pantalla, no distingo gestos o sonidos de disgusto entre el público, será porque es ficticio, pero lo que pasa fuera, lo que es real, no quieren verlo porque para ello prefieren pagar entrada. Tiene gracia, porque esto me recuerda mucho los chiste esos que cuenta Murray a lo largo de la película, y no hacen gracia a nadie.

Gotham City, la ciudad de Arthur Fleck. Fuente: Pinterest

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