La verdad puede ser extraña

Todos buscamos un qué en la vida, lo mismo le ocurre a Stephen Strange, aunque no durante su vida como cirujano, más bien, cuando empieza su “segunda vida”. Una vida que para nada él consideraba que iba a ser la suya, dotada de unos conocimientos que él rechaza.

A partir de aquí, este artículo contiene spoilers sobre la película.

Como adentrarse en un caleidoscopio gigante, una casa de los espejos o el mismísimo País de las Maravillas, Dr. Strange nos abre un portal hacia una visión mística y mucho más mágica y profunda del universo Marvel. Aunque no voy a entrar en aspectos del MCU (Marvel Cinematic Universe), sino que voy a centrarme en mensajes vitales que esconde la película de Scott Derrickson. Porque detrás de tantas ilusiones y hechizos, detrás del desconocimiento, se esconden algunas que otras verdades, que para mí, después de volver a ver la película, me han transmitido mucho. Si la primera vez quedé impresionada por la acción, y de nuevo lo he hecho, esta vez debo añadir que también por determinadas partes del guión y escenas concretas.

Stephen Strange se nos presenta como un hombre que lo tiene todo: un buen trabajo, dinero, amor y prestigio. Pero como muchas veces habremos leído o nos habrán dicho, eso no es del todo importante. La salud, como actualmente tanto se nos repite, es algo tan importante y que sin embargo parecemos olvidar constantemente. Eso rompe con la anterior vida de Strange y actúa como interruptor de la búsqueda que inicia posteriormente.

El trágico despertar del Dr. Strange. Foto: Imdb

Por otro lado, y la verdad es que no sé si ha sido cosa únicamente del guionista o si algún “mantra«, como diría el Dr. Strange de Benedict Cumberbatch, sale directamente de las páginas de los cómics. Sin embargo, una cosa tengo clara, y es que en esta ocasión, al volver a ver la cinta, me ha abrumado la cantidad de líneas que dan pie a reflexiones, especialmente por parte de La Anciana (interpretada por Tilda Swinton). 

Uno de los principales momentos que quiero destacar es el siguiente, para mí una de las escenas más hermosas de la película. Situación: Nueva York a los pies de Strange y de La Anciana, el tiempo corre lentamente, muy lentamente, puede contemplarse el vuelo de un helicóptero, los rascacielos de Manhattan y el inicio de una tormenta con todo lujo de detalles, todo desde el balcón de la cafetería de un hospital. La Anciana, consciente de su inminente muerte, le dice a Strange, agarrándole la mano, “la muerte da sentido a la vida”. Le agarra la mano en un gesto de inocencia y miedo. Aquí se me encendió la bombilla, y lo relacioné con algo que también he leído y oído otras veces: una persona con tanto poder (como ella), no deja de ser igual que cualquier otra. Eso es algo que caló en mí, las ansias de poder no cambian nada, todos perecemos ante lo mismo. Lo mismo le ocurre a Strange al inicio de la película, lo tiene todo bajo control, o eso cree él, como tantas otras cosas. Sin embargo, no es así, de hecho, nada es como él piensa.

Strange y La Anciana, más unidos que nunca. Foto: Imdb

«Mírame, estirando este momento para que dure mil momentos, solo para poder ver la nieve», La Anciana

Toda la escena en la terraza me parece preciosa, adoro estos momentos y la “seguridad” (por decirlo de alguna manera, me recuerda a la sabiduría que desprende el rey Balduino (Edward Norton) en El Reino de los Cielos, cada palabra que dice me hace reflexionar), en cada una de sus palabras. Disculpad la subjetividad, pero es devastador todo lo que confiesa el personaje de Swinton en una escena como la que se describe, y no lo hace como momento de flaqueza o sinceridad antes de morir, sino como revelación de la única verdad que importa y de la que no somos conscientes: el tiempo y su transcurso, incluso de la aceptación de la muerte. No le transmite ningún conocimiento sobre hechizos o poderes que deba saber para luchar, simplemente le explica la importancia de sus acciones, de la muerte y de su participación, «que nada depende de usted», le dice, en un engranaje que abarca mucho más de lo que cree. Como le dice Blackwood a Sherlock Holmes (Guy Ritchie, 2009), “Endurezca la mente Holmes, le necesito”. Ahora imaginaos esa frase pero con bondad y no la sombría entonación de Mark Strong.

Strange a punto de entrar el plano astral. Foto: Imdb

Todo lo que cuenta Swinton son palabras reales, no frases vacías sin un propósito, pueden sacarse de la pantalla y aplicarse perfectamente a la vida fuera de ella. Toda esta reflexión es producto de mi deducción, cuando lo vi todo muy claro.

«El fin no es esto, hay otras cosas que pueden dar significado a tu vida», Christine Palmer

El personaje de McAdams me parece también clave en la historia. Con apariciones contadas, Christine Palmer (McAdams) se convierte en el puerto al que vuelve Strange constantemente, su refugio, su ayuda más importante, y la persona a la que más quiere. Es la personificación de aquello que Strange se negaba a creer o a plantearse, que cuando Stephen dice “la vida sin mi trabajo…”, “sigue siendo vida”, le dice ella terminando la frase. Aunque, por desgracia él en ese momento no pueda verlo. Y el tiempo sigue corriendo, tiempo que acaba separándolos (sin saber si de manera definitiva). Le da esperanza, y sobretodo, cree en él por encima de todo, a pesar del daño que le haya causado, y por ello también sabe que debe alejarse. 

Christine acompaña siempre a Stephen, en forma de tiempo. Foto: Imdb

Universos y probabilidades infinitas

La cantidad de dimensiones y universos que se mencionan y enseñan, lo interpreté como las posibilidades que tenemos para actuar con y para nuestro entorno, sabiendo las consecuencias que pueden llegar a tener nuestros actos, y no aprovechándonos de las oportunidades que nos brinda la vida como si fueran de usar y tirar. Más bien verlo como algo valioso, todos los usos y opciones que nos ofrece.
La apertura de tantas dimensiones a los ojos de Strange (y a los nuestros), representa eso para mí.

Considero que esta es una película que puede verse desde distintas perspectivas, al aplicarle un simbolismo distinto a elementos que vemos en pantalla, como el cosmos y la inmensidad tanto del espacio como de las dimensiones, que podría equipararse al desconocimiento humano, otro elemento muy presente en la cinta de Derrickson.

El principio del todo para un nuevo Stephen Strange. Foto: Imdb

Al volver a ver la película del Dr. Strange, ha sido como verla por primera vez, porque todo lo que me ha transmitido ha sido distinto. Ha adoptado una nueva visión, un nuevo significado. Esta vez no la he visto como una película que es la continuación o el epílogo de algo más grande como es el MCU, sino como un mensaje sencillo y pequeño sobre la vida, como somos las personas en algo tan inmenso como el universo.

Una vida en seis días

Sobre Ojo de Halcón 1 (Seis días en la vida de…): opinión y reflexión

La mañana del día de mi cumpleaños fui a comprar helado para el mediodía. Al entrar en la tienda, un opencor de esos que abren 24h., me fijé en un expositor de Panini. Allí me dediqué un rato a ojear los diferentes tomos, y dos llamaron especialmente mi atención: “Born Again” de Daredevil, y “Seis días en la vida de… «, el primer número de una colección de Ojo de Halcón (100% Marvel anunciaba su cubierta). Decidí que uno de los dos iba a llevármelo a casa, pero el primero se escapaba de mi presupuesto en ese momento, qué curioso eh? Que un cómic sea caro. Total que me decliné por el segundo, que dentro de lo que cabe era más asequible. Puedo decir que ha sido una de las mejores elecciones que he hecho en la compra de un cómic. Además, a través de este inicio de colección he podido conocer los nombres de Javier Pulido, Matt Fraction y David Aja, autores del cómic.

Lo que pasa es que muchos años antes ya había visto algo sobre el cómic que ahora llevaba en mis manos. Me dieron un tomo grapado, esos que básicamente cumplen la función de promoción. Me lo dieron en la tienda de cómics a la que siempre voy en mi ciudad. El breve tomo contenía las primeras páginas del primer número, el inicio de la historia. Sin embargo, el grapas se lo regalé a un amigo sin yo llegar a leerlo.

Lo gracioso es que el tomo entero, el que me compré hace un par de meses, me lo leí en tres días. Seis días en tres. Y me quedé flipando. Para empezar, y lo primero en lo que te fijas al hojear un cómic, el dibujo y el color. Unas viñetas que, al menos en mi caso, disfruté con cada detalle, con un estilo divertido. Los trazos de las siluetas, las líneas gruesas, eso le da un aspecto mucho más “cómic”. Me explico, desde mi punto de vista no daba la impresión de una imagen seria y sombría, como es el caso de algunas adaptaciones que se han he hecho de otras historias. Por ejemplo en el guión, las conversaciones son fuertes, pero siempre hay un punto de broma que caracteriza al personaje principal (Clint Barton)y su forma de afrontar las situaciones.

El hecho que, de manera improvisada empezara a leer un cómic que acabó gustándome en cuanto a ilustración, estilo y guión, fue genial. Lo digo porque en mi caso, otras ocasiones había perseguido durante mucho tiempo alguna novela gráfica, como el caso que os quería contar con»From Hell». Estuve bastante tiempo ahorrando para comprarme el libro, me llamaba muchísimo la atención, ya no por los autores, Alan Moore y Eddie Campbell, sino por la historia: Jack el Destripador. Sin embargo, a pesar de que la ilustración fuera impactante a cada página, tuve que dejarlo de lado debido a la dureza y a la pesadez de la trama, se me hizo imposible continuar, no estaba disfrutando. Todo esto desde mi punto de vista. Por tanto, que lo contrario me ocurriera con un tomo que encontré por coincidencia, y que estuviera protagonizado por un personaje que nunca me había llamado la atención, me sorprendió hasta a mí misma

Entonces empecé a leerlo, y puedo decir que por fin he sentido cierto cariño hacia el personaje de Ojo de Halcón, después de verlo aparecer tantas veces en el cine, me ha caído mejor el personaje en papel que el de carne y hueso (quizá por la poca afinidad que le tengo a Jeremy Renner, ‘ala’ ya lo he dicho).

Iba a volver a hablar de las viñetas, pero voy a parar de usar este vocabulario porque no se me da muy bien la verdad, y además ya se me estaba agotando el diccionario de recursos artísticos. Ahora me toca seguir con la serie de tomos y ver si el segundo me provoca las mismas sensaciones o incluso mejores, así que voy a intentar no pensar en la frase de “segundas partes…”. Sinceramente, me alegro de aquel día que, de manera improvisada lo descubrí, aunque eso implicara dejar de lado “Born Again” para otra ocasión. La industria del cómic es lo que tiene, que no es nada asequible, sobretodo si quieres comprar más de uno el mismo día. Entonces ya entramos en un juego de preferencias. Echadle un ojo si podéis, el chiste se cuenta solo.